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Más de 700 niños han participado en los centros urbanos de verano Baobab

29/08/2019 - 03:08h

Educación. Un verano más -y ya van cuatro- la fiesta de clausura de los campamentos urbanos Baobab ha sido una magnifica excusa para hacer lo que más gusta a los niños: jugar. La fiesta de despedida se ha celebrado hoy en el parque de la Pegaso de San Andrés.

Al encuentro ha asistido la comisionada de Educación del Ayuntamiento de Barcelona, ​​Maria Truñó, que ha destacado "la importancia para los niños y para la cohesión social de disfrutar de oportunidades educativas de calidad en el tiempo libre durante todo año y en especial durante las largas vacaciones escolares que son un momento donde se ponen de relieve las desigualdades de acceso al tiempo libre. El Baobab hace un trabajo comunitario de lluvia fina todo el año para que los casales y madrigueras arraiguen en los barrios donde hace más falta ".

Para la comisionada, uno de los aspectos interesantes del programa “es que refuerza los vínculos entre los niños, los jóvenes, las familias y el vecindario y, también, que potencia la fuerza de juego en la vida de los más pequeños: “jugar es una necesidad vital para el desarrollo de las niñas y los niños, un derecho, un placer que refuerza y ​​nos recuerda la dimensión lúdica de la vida. Al fin y al cabo, somos más felices y estamos más vinculados unos con otros cuando compartimos juego“.

Un total de 715 niños de entre 4 y 12 años han participado, en esta cuarta edición, en actividades de ocio educativo y comunitario a través de los planes de barrio en esta propuesta que también se incluye en la Campaña de Vacaciones de Verano de el Ayuntamiento. 70 jóvenes monitores y monitoras han dinamizado y organizado los centros de agosto y promueven centros recreativos y madrigueras durante todo el año. La mayoría son jóvenes de los barrios de acción social prioritaria que también han hecho formación en educación en el ocio. El Jaume Camins es monitor de la casa de Sant Genís dels Agudells, y está encantado. “La verdad es que somos como una familia, nos conocemos todos, y hacemos mucha piña. El hecho de jugar, de encontrarse niñas y niños del barrio obliga a hablar, a abrirse a los demás, y eso es bueno“, explica; “Además, cuando por la plaza del barrio todos los niños ya hemos conoce de la casa y me saludan, y eso mola mucho!“, dice. Ahora, uno de los objetivos de Jaume, junto con el resto de monitoras y monitores del casal, es abrir un cau o un esplai en el barrio.

Los casales Baobab se desarrollan en el marco del proyecto Plan de Barrios, a través del Instituto Municipal de Educación de Barcelona (IMEB).  Los casales quieren promover que todos los niños de los barrios más desfavorecidos participen de actividades de tiempo libre durante las vacaciones escolares con una mirada abierta al barrio. Este verano, los centros urbanos se han llevado a cabo en equipamientos educativos públicos de 9 barrios de acción prioritaria con importantes déficits de oferta de ocio educativo: Baró de Viver, Trinitat Vella y Buen Pastor (distrito de San Andrés), El Besòs y el Maresme y la Verneda y la Paz (distrito de Sant Martí), Sant Genís dels Agudells y la Teixonera (distrito de Horta – Guinardó), Trinitat Nova (distrito de Nou Barris) y la Marina del Puerto (distrito de Sants – Montjuïc).

Sulamita Fernández tiene 10 años y ya lleva un par de veranos participando en los campamentos de Baobab en su barrio, Buen Pastor. “El año que viene volveré a repetir, porque me lo paso muy bien!“, explica. Y cree que es un tipo de actividad que debe incentivar todos los niños, porque es una forma de “liberar energía y quedarnos más tranquilos“, dice. “Mira, mi hermano pequeño, que tiene tres años, necesita jugar cada día: si no lo hace, se pone nervioso y de mal humor. Necesita correr, escalar, saltar, conocer amigos“.

Las actividades de los centros urbanos basadas en la metodología del trabajo por proyectos y contando con el protagonismo de los propios niños y niñas, han sido conducidas por equipos educativos integrados principalmente por jóvenes de los nueve barrios y cinco distritos donde se desarrollan y con el apoyo de entidades educativas federadas y vinculadas al Consejo de la Juventud de Barcelona. El programa también incluye acciones complementarias como la formación en monitorización y educación comunitaria, servicios de orientación para la creación de un recreo y / o cae en el barrio, y servicio de acompañamiento en clave de educación comunitaria.

Ante la necesidad de mejorar la equidad educativa en la ciudad y favorecer que todos los niños tengan acceso al tiempo libre, y compensar las desigualdades territoriales en la oferta y el tejido asociativo educativo, en 2016 comenzó en Barcelona el programa Baobab. Desde entonces, y en el marco del Plan de Barrios, el IMEB ha trabajado en el doble objetivo de ofrecer actividades educativas asequibles y de calidad durante el mes de agosto para los niños de barrios más desfavorecidos y, al mismo tiempo, de promover la creación de madrigueras y recreativos durante todo el año a partir de grupos de jóvenes de estos barrios a partir de un trabajo social complejo y en red con varios agentes de cada territorio.

En este sentido, a partir del reconocimiento de la importancia social de la educación en el tiempo libre para mejorar las vidas y trayectorias de los niños y como herramienta de cohesión social de los barrios, Baobab está reforzando las entidades y proyectos ya existentes pero insuficientes o débiles y está acompañando el nacimiento de 4 madrigueras y recreativos: el Cau de Trini, en Trinitat Nova, ya en marcha y tres en gestación en los barrios de la Verneda, Sant Genís dels Agudells y Baró de Viver.

El programa Baobab ha sido evaluado por Ivàlua y ha puesto en evidencia sus impactos positivos, en línea con la Medida de Gobierno sobre asociacionismo educativo de base comunitaria de 2018.